La salud mental es algo que nos toca a todos

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Adoptar un enfoque más amplio y ambicioso, más funcional, contextual y orientado a la prevención, podría frenar la cronificación y estigmatización de los problemas psicológicos.

En el Día de la Salud Mental vuelvo a escuchar noticias que promueven la visión de la salud mental como la ausencia o presencia de trastornos o «enfermedades» mentales. Reiteradamente vemos en los medios testimonios de personas que fueron «diagnosticadas» hace décadas y que continúan apegados a su diagnóstico y siendo tratados por su entorno como enfermos. Esta forma de conceptualizar los problemas psicológicos hace tiempo que viene siendo cuestionada, ya que «psicopatologiza» los problemas de la vida, nos hace creer que el problema es una condición del individuo, que el origen de los trastornos de conducta está en el interior de las personas y no en la interacción con su entorno. Y, además, perpetúa el estigma que supuestamente en este día se trata de combatir.

La salud mental es algo que nos toca a todos, ya que cada uno de nosotros diariamente nos enfrentamos al reto de mantener el equilibrio psicológico y adaptarnos a circunstancias cambiantes de forma eficaz y saludable. Y en estos tiempos de pandemia estamos siendo más conscientes que nunca de esta realidad. Adoptar un enfoque más amplio y ambicioso, orientado a la prevención, más centrado en el contexto y en la función que cumplen los comportamientos problemáticos, que vaya más allá de los sistemas de clasificación diagnóstica categoriales, y que promueva soluciones a largo plazo basadas en cambios contextuales y en la mejora de los recursos de afrontamiento de las personas (como la flexibilidad psicológica) como alternativa a los psicofármacos, podría ayudar de manera más efectiva a prevenir la cronificación de estas conductas y la estigmatización.